Descripción
Tiernas por dentro, tostadas por zonas y cubiertas con un glaseado suave de miel, ajo y pimentón. El yogur frío con limón aporta cremosidad y acidez, equilibrando el dulzor sin restar protagonismo a la zanahoria. La clave para que las zanahorias glaseadas queden brillantes sin quemarse es ablandarlas primero con un poco de agua. Cuando estén casi tiernas, deja que el líquido se evapore, tuéstalas con el aceite y añade la miel, el ajo y el pimentón al final, con el fuego más bajo. Puedes sustituir el perejil por cebollino o cilantro. Si utilizas yogur natural en lugar de griego, escúrrelo unos minutos para que la base no quede demasiado líquida. Sírvelas calientes sobre el yogur bien frío como entrante, guarnición o cena ligera acompañada de pan tostado.