Sábados de Picoteo

PATATAS APLASTADAS CON BACON Y QUESO

Patatas tiernas por dentro, bien doradas por fuera y terminadas con queso fundido, bacon tostado y cebollino fresco. Una receta sencilla para compartir,…

Descripción

Patatas tiernas por dentro, bien doradas por fuera y terminadas con queso fundido, bacon tostado y cebollino fresco. Una receta sencilla para compartir, servir como cena informal o preparar como acompañamiento, con una salsa de mostaza y miel que aporta el punto ácido necesario para equilibrar el queso y el bacon. Raciones: 2 o 3 Tiempo total: 30 minutos en freidora de aire Dificultad: fácil Utensilio recomendado: freidora de aire Alérgenos: lácteos, huevo y mostaza, según la salsa utilizada La clave está en ablandar primero las patatas hasta que puedan aplastarse sin deshacerse. Después, presiónalas hasta dejarlas relativamente finas: cuanto mayor sea la superficie en contacto con el calor, más dorados quedarán los bordes. Sazónalas antes de cocinarlas con aceite de oliva, ajo en polvo, pimentón ahumado y pimienta negra. Añade muy poca sal, ya que el bacon y el queso aportan bastante por sí solos. Cocina las patatas separadas y sin amontonarlas para que el aire caliente pueda circular entre ellas. El queso y el bacon deben incorporarse únicamente al final. Así, el queso se funde sin secarse y el bacon conserva mejor su textura. Bastarán 2 o 3 minutos adicionales antes de terminar con cebollino fresco. En freidora de aire: cocina las patatas a 200 °C durante 13-15 minutos. Añade el queso y el bacon y cocina 2-3 minutos más. En horno: colócalas sobre una bandeja con papel de horno y hornéalas a 220 °C durante 20-25 minutos, dándoles la vuelta a mitad de cocción si quieres un dorado más uniforme. Añade el queso y el bacon durante los últimos 3-4 minutos. Sin horno ni freidora de aire: calienta una sartén amplia con una fina capa de aceite. Cocina las patatas aplastadas a fuego medio-alto durante 4-5 minutos por cada lado, sin moverlas constantemente. Reparte después el queso y el bacon, tapa la sartén y cocina 1-2 minutos a fuego bajo, hasta que el queso se funda. Sin microondas: cuece las patatas enteras en agua con sal durante 12-15 minutos, o hasta que estén tiernas al pincharlas. Escúrrelas bien y déjalas reposar unos minutos antes de aplastarlas para eliminar el exceso de humedad. Puedes sustituir el cheddar por mozzarella, gouda, provolone o una mezcla de queso fundente y queso curado. Para una versión algo más ligera, utiliza bacon de pavo; para una alternativa sin carne, prueba con champiñones muy dorados o cebolla caramelizada. La salsa se prepara mezclando mayonesa, mostaza, miel y unas gotas de limón. Sírvela en un cuenco aparte para mantener las patatas doradas. También funcionan bien con mayonesa de ajo, salsa barbacoa suave o una crema de queso ligeramente aligerada. Si sobran, consérvalas hasta 2 días en un recipiente cerrado. Para recuperar el dorado, recalienta en freidora de aire, horno o sartén; el microondas las ablandará. Sírvelas recién hechas, con una ensalada fresca o como parte de una mesa de picoteo para el fin de semana.