Descripción
Un helado rápido, cremoso y con sabor a postre de cafetería, pero hecho en casa en solo 5 minutos. La clave está en usar las fresas bien congeladas: así consigues esa textura espesa de helado sin heladera y sin esperar horas. El yogur griego le da cremosidad, el queso crema aporta ese toque de tarta de queso y la galleta triturada por encima termina de convertirlo en un postre fácil, bonito y muy apetecible. Solo tienes que triturar fresas congeladas con yogur griego, queso crema, miel o leche condensada, limón y una pizca de sal. Cuando quede una crema espesa y suave, lo sirves al momento y lo terminas con galleta y fresa fresca. Tip QPC: si lo quieres más firme, mételo 10 minutos en el congelador antes de servir. Si tu batidora no es muy potente, añade una cucharada extra de yogur para ayudar a triturar. Fresco, rápido, cremoso y perfecto para cuando quieres algo dulce sin complicarte.